La verdad es que el concepto de entropía es uno de los más complicados que existe en química, es de difícil comprensión porque su significado físico no es nada evidente. Sin embargo, yo no puedo evitar acordarme de él cada vez que ordeno los juguetes de mi hijos por toda la casa, sobre todo las dichosas piezas de los Lego de mi hijo mayor, que tiene cien mil, o al menos eso a mí me parece.
El caso es que la entropía es un concepto termodinámico, así que creo que será interesante repasar los principios de la termodinámica, de forma cortita y facilita antes de llegar al concepto de entropía y los juguetes :-) .
La primera ley de la termodinámica explica que el calor (Q) cedido a un sistema es igual al aumento de la energía interna del sistema (deltaU) más el trabajo que realiza el sistema (W), si es que realiza alguno.
Esto que parece muy complicado es muy sencillito, por ejemplo, si caliento un biberón de agua al baño maría (soy mamá! ;-)) cedo calor al sistema que en este caso es el agua del bibéron, ¿qué pasará con el agua? pues que la moléculas de agua al recibir calor comienzan a moverse más rápido, aumentan su energía cinética y eso qué significa...que aumenta la temperatura del agua, es decir que aumenta su energía interna, y, ¿se produce algún trabajo? pues no porque el biberón está cerrado y el agua no puede aumentar su volumen. O sea en este caso todo el calor cedido se convierte en energía interna, ¡acuérdate la energía siempre se conserva!, ¿fácil, verdad?.
Ahí va una foto de las moléculas de agua moviéndose (son como Mickey Mouse en pequeñito, otra vez soy mamá!), cuanto mayor sea el calor cedido mayor será la energía cinética, mayor la temperatura y, en consecuencia, mayor la energía interna.
Por cierto, este dibujo tan gracioso está cedido por Chica Chocolate que tiene un blog estupendo y muy recomendable:
http://experimentosyalimentos.blogspot.com.es/2010_05_01_archive.html. Gracias Chica Chocolate :-).
Bueno, continuamos con la termodinámica. No obstante, existe un resquicio que no resuelve la primera ley de la termodinámica y por eso hace falta la segunda, ¿hacia donde se mueve el calor? Volvamos al biberón, tras muchas experiencias en nuestra vida sabemos que el calor se mueve desde el objeto más caliente al más frío, es decir, en nuestro caso desde el baño maría hacía el agua del biberón. Sin embargo, si fuera el biberón el que cediera calor al baño maría y se enfriará aún más no se violaría la primera ley de la termodinámica, la energía seguiría conservándose, pero todos sabemos que eso es imposible!.
Así que para poner orden en todo esto surgió la segunda ley de la termodinámica que dice simple y llanamente que el calor nunca puede fluir de un objeto frío a uno caliente. ¡Ésto sí que es superfácil! Por ejemplo, en invierno el calor de las casas calentitas se escapa hacia el frío exterior y, en verano, el bochornoso calor de la calle siempre logra meterse en tu fresca casita.
Como podemos comprobar a partir de la segunda ley de la termodinámica la energía se dispersa desde un foco concentrado donde es útil y sirve para realizar un trabajo hacia emplazamientos más fríos perdiendo calidad. El orden tiende el desorden. Y que me lo digan a mi que me paso el día ordenando cosas en casa y dura nada!. Así llegamos al concepto de entropía, que mide el desorden de un sistema.
Tal como antes hablamos el orden tiende al desorden en consecuencia el valor de la entropía de cualquier sistema siempre aumenta. Las moléculas del gas de un perfume pasan de estar confinadas y más o menos ordenaditas en su envase a un desorden mayor cuando se pulsa el pulverizador y se escapan, aumenta la entropía. Vamos, el Universo se expande, es decir, aumenta su entropía. La entropía siempre crece!
Y ya por fin llegamos a los juguetes de mis hijos. Mi casa que yo siempre intento tenerla más o menos ordenadita dura nada porque en cuanto llegan casa mis pequeñajos, todo se desordena, en cuestión de segundos un montón de juguetes se encuentran tirados por el salón ¿Pero es que los juguetes tienen vida propia? Y yo otra vez los recojo y dejo todo muy ordenadito intentando que la entropía de mi casa no aumente, pero claro la entropía siempre crece ¿cómo puede esto explicarse? Pues muy fácil es mi propia entropía la que crece, y me van a salir arrugas y me voy a a hacer vieja en dos días, jajaja. MALDITA ENTROPÍA!.
Antes de acabar quiero aprovechar para saludar a Antonio A., mi preparador de opos, que me abrió los ojos al respecto de esto de la entropía.
Así que colorín colorado este cuento se ha acabado. Besitos y hasta la próxima.
Esto que parece muy complicado es muy sencillito, por ejemplo, si caliento un biberón de agua al baño maría (soy mamá! ;-)) cedo calor al sistema que en este caso es el agua del bibéron, ¿qué pasará con el agua? pues que la moléculas de agua al recibir calor comienzan a moverse más rápido, aumentan su energía cinética y eso qué significa...que aumenta la temperatura del agua, es decir que aumenta su energía interna, y, ¿se produce algún trabajo? pues no porque el biberón está cerrado y el agua no puede aumentar su volumen. O sea en este caso todo el calor cedido se convierte en energía interna, ¡acuérdate la energía siempre se conserva!, ¿fácil, verdad?.
Ahí va una foto de las moléculas de agua moviéndose (son como Mickey Mouse en pequeñito, otra vez soy mamá!), cuanto mayor sea el calor cedido mayor será la energía cinética, mayor la temperatura y, en consecuencia, mayor la energía interna.

Por cierto, este dibujo tan gracioso está cedido por Chica Chocolate que tiene un blog estupendo y muy recomendable:
http://experimentosyalimentos.blogspot.com.es/2010_05_01_archive.html. Gracias Chica Chocolate :-).
Bueno, continuamos con la termodinámica. No obstante, existe un resquicio que no resuelve la primera ley de la termodinámica y por eso hace falta la segunda, ¿hacia donde se mueve el calor? Volvamos al biberón, tras muchas experiencias en nuestra vida sabemos que el calor se mueve desde el objeto más caliente al más frío, es decir, en nuestro caso desde el baño maría hacía el agua del biberón. Sin embargo, si fuera el biberón el que cediera calor al baño maría y se enfriará aún más no se violaría la primera ley de la termodinámica, la energía seguiría conservándose, pero todos sabemos que eso es imposible!.
Así que para poner orden en todo esto surgió la segunda ley de la termodinámica que dice simple y llanamente que el calor nunca puede fluir de un objeto frío a uno caliente. ¡Ésto sí que es superfácil! Por ejemplo, en invierno el calor de las casas calentitas se escapa hacia el frío exterior y, en verano, el bochornoso calor de la calle siempre logra meterse en tu fresca casita.
Como podemos comprobar a partir de la segunda ley de la termodinámica la energía se dispersa desde un foco concentrado donde es útil y sirve para realizar un trabajo hacia emplazamientos más fríos perdiendo calidad. El orden tiende el desorden. Y que me lo digan a mi que me paso el día ordenando cosas en casa y dura nada!. Así llegamos al concepto de entropía, que mide el desorden de un sistema.
Tal como antes hablamos el orden tiende al desorden en consecuencia el valor de la entropía de cualquier sistema siempre aumenta. Las moléculas del gas de un perfume pasan de estar confinadas y más o menos ordenaditas en su envase a un desorden mayor cuando se pulsa el pulverizador y se escapan, aumenta la entropía. Vamos, el Universo se expande, es decir, aumenta su entropía. La entropía siempre crece!
Y ya por fin llegamos a los juguetes de mis hijos. Mi casa que yo siempre intento tenerla más o menos ordenadita dura nada porque en cuanto llegan casa mis pequeñajos, todo se desordena, en cuestión de segundos un montón de juguetes se encuentran tirados por el salón ¿Pero es que los juguetes tienen vida propia? Y yo otra vez los recojo y dejo todo muy ordenadito intentando que la entropía de mi casa no aumente, pero claro la entropía siempre crece ¿cómo puede esto explicarse? Pues muy fácil es mi propia entropía la que crece, y me van a salir arrugas y me voy a a hacer vieja en dos días, jajaja. MALDITA ENTROPÍA!.
Antes de acabar quiero aprovechar para saludar a Antonio A., mi preparador de opos, que me abrió los ojos al respecto de esto de la entropía.
Así que colorín colorado este cuento se ha acabado. Besitos y hasta la próxima.
