Hola chic@s, ¿cómo lleváis el verano? aquí os dejo una pequeña secuencia de Star Wars para que mitiguéis los rigores veraniegos.
Se trata de una de las batallas de Star Wars (no me preguntéis cual porque no he visto ni una de las pelis, síííí, ya lo sé, soy rarita) con sus típicos soniquetes (hasta yo los conozco), siuuuuu, onomatopeya de los láseres disparando, crashhh!!! onomatopeya de las explosiones, etc. Y os preguntaréis... qué tiene que ver Star Wars con la física y la química, pues en esta épica secuencia existen varios graves errores desde el punto de la física que nos permitirán profundizar en diferentes conceptos tales como el sonido o la transmisión de la luz.
El sonido en sí mismo es una vibración y la luz son ondas electromagnéticas, ambos son movimientos ondulatorios de distinta naturaleza y que en consecuencia se transmiten de distinta forma.
El origen del sonido, como ya se ha comentado, es una vibración, el punteo en la cuerda de una guitarra, las cuerdas vocales nos proporcionan nuestra voz, un portazo o un aplauso. Cualquiera de estas acciones forma un pulso ondulatorio que se propaga en todas direcciones. Este pulso perturba las moléculas del aire que se encuentran alrededor de forma que vibran en la misma dirección que el pulso original formando una onda sonora. Para ser más clara, imaginad una piscina de bolas (yo y mis infantiles ejemplos... recordáis tengo niños!!!), hay tantas bolas que están en contacto unas con otras, pues estas bolas representan las moléculas de aire. Si abrimos una puerta en esta piscina generaremos un pulso vibratorio, las primeras bolas empujarán a las adyacentes, éstas a las siguientes y así sucesivamente. De este modo se forma un movimiento ondulatorio donde no se mueve el medio (las bolas) sino el pulso portador de energía (el sonido).
Pues más o menos así funciona el sonido, y a la vista de la explicación ¿qué primer fallo garrafal y catastrófico encontramos en nuestra secuencia de Star Wars? Pues atendiendo a que en el espacio hay más o menos y con suerte una molécula por mililitro, o lo que es lo mismo un grandísimo vacío ¿cómo es posible que haya tanto ruido si el sonido no se puede transmitir en el vacío?. O sea que sobran los siuuuu de los láseres y los crashhh de las explosiones, vamos que durante la batalla debería reinar el más absoluto silencio, pero vaya rollo entonces, ¿verdad?.
Con respecto a la luz podríamos hablar durante horas (bueno, líneas y líneas en el blog) pero aquí sólo haré referencia a los láseres que se observan en la batalla. Si os fijáis la luz de los láseres va superlenta, tanto que son perfectamente perceptibles los diferentes disparos. Es más, hay una secuencia donde salen unos peazo de chuscos flotando que se mueven a más velocidad que los propios disparos, pero... por favor!!! si la luz se mueve a 300.000.000 m/s, vamos, !que va a toda cebolla!.
Pues éstos y otros fallos garrafales los podéis encontrar en diversas publicaciones, si estáis interesados en conocer más anécdotas de este tipo os recomiendo la lectura de King Kong a Einstein de Manuel Moreno Lupiáñez y Jordi José Pont que hacen un gran análisis de la física en la ciencia ficción, es un libro muy muy entretenido si te gusta la física.
Bueno, pues con ésto y un bizcocho hasta la próxima. Un besazo muy grande y descansad que el verano es muy cansao, jajaja. Besos para tod@s y hasta otra.
El sonido en sí mismo es una vibración y la luz son ondas electromagnéticas, ambos son movimientos ondulatorios de distinta naturaleza y que en consecuencia se transmiten de distinta forma.
El origen del sonido, como ya se ha comentado, es una vibración, el punteo en la cuerda de una guitarra, las cuerdas vocales nos proporcionan nuestra voz, un portazo o un aplauso. Cualquiera de estas acciones forma un pulso ondulatorio que se propaga en todas direcciones. Este pulso perturba las moléculas del aire que se encuentran alrededor de forma que vibran en la misma dirección que el pulso original formando una onda sonora. Para ser más clara, imaginad una piscina de bolas (yo y mis infantiles ejemplos... recordáis tengo niños!!!), hay tantas bolas que están en contacto unas con otras, pues estas bolas representan las moléculas de aire. Si abrimos una puerta en esta piscina generaremos un pulso vibratorio, las primeras bolas empujarán a las adyacentes, éstas a las siguientes y así sucesivamente. De este modo se forma un movimiento ondulatorio donde no se mueve el medio (las bolas) sino el pulso portador de energía (el sonido).
Pues más o menos así funciona el sonido, y a la vista de la explicación ¿qué primer fallo garrafal y catastrófico encontramos en nuestra secuencia de Star Wars? Pues atendiendo a que en el espacio hay más o menos y con suerte una molécula por mililitro, o lo que es lo mismo un grandísimo vacío ¿cómo es posible que haya tanto ruido si el sonido no se puede transmitir en el vacío?. O sea que sobran los siuuuu de los láseres y los crashhh de las explosiones, vamos que durante la batalla debería reinar el más absoluto silencio, pero vaya rollo entonces, ¿verdad?.
Con respecto a la luz podríamos hablar durante horas (bueno, líneas y líneas en el blog) pero aquí sólo haré referencia a los láseres que se observan en la batalla. Si os fijáis la luz de los láseres va superlenta, tanto que son perfectamente perceptibles los diferentes disparos. Es más, hay una secuencia donde salen unos peazo de chuscos flotando que se mueven a más velocidad que los propios disparos, pero... por favor!!! si la luz se mueve a 300.000.000 m/s, vamos, !que va a toda cebolla!.
Pues éstos y otros fallos garrafales los podéis encontrar en diversas publicaciones, si estáis interesados en conocer más anécdotas de este tipo os recomiendo la lectura de King Kong a Einstein de Manuel Moreno Lupiáñez y Jordi José Pont que hacen un gran análisis de la física en la ciencia ficción, es un libro muy muy entretenido si te gusta la física.
Bueno, pues con ésto y un bizcocho hasta la próxima. Un besazo muy grande y descansad que el verano es muy cansao, jajaja. Besos para tod@s y hasta otra.
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